Juego de los Diablitos

Juego de los Diablitos en Curré/Yímba: una experiencia cultural única en Costa Rica


El Juego de los Diablitos es una de las ceremonias indígenas más antiguas de Costa Rica. Conmemora la lucha de nuestros ancestros indígenas contra los españoles durante la conquista: una batalla por proteger su tierra y su cultura.
En 2024 visité el territorio indígena de Curré/Yímba para vivir este evento de primera mano. Lo que más me impresionó fue cómo las personas visitantes no son solo espectadoras, sino que pasan a formar parte de la comunidad. El pueblo boruca muestra una hospitalidad genuina, especialmente cuando te sentás en el rancho de los Diablitos, participás en los recorridos del juego mientras tomás chicha y escuchás a la gente compartir historias. ¡A todas ellas gracias, porque gran parte de este artículo se nutre de lo que nos contaron!

Los borucas

No se puede hablar del Juego de los Diablitos sin hablar un poco de los borucas. Los borucas son uno de los ocho pueblos indígenas de Costa Rica y han vivido por siglos en la región sur del país. Su territorio se divide entre dos poblados grandes conocidos como Brun̈cájc (Boruca) y Yímba Cájc (Rey Curré).

A lo largo de la historia, el pueblo boruca ha enfrentado muchos retos, pero ha logrado mantener viva parte de su cultura. Una de sus tradiciones más importantes es el Juego de los Diablitos. Esta celebración honra la resistencia de sus ancestros en tiempos de la conquista y se ha convertido en un símbolo poderoso de su herencia cultural.

Una parte esencial de esta celebración son las máscaras de madera que las y los borucas tallan a mano. Estas máscaras, usadas durante el Juego de los Diablitos, han ganado respeto dentro y fuera del país. A menudo se encuentran en tiendas de artesanías, donde representan claramente el arte boruca.

Creencias y leyendas borucas

Aunque la mayoría de los borucas hoy son cristianos, muchas de sus creencias y leyendas ancestrales siguen presentes. Los relatos sobre dioses y espíritus antiguos se transmiten de generación en generación y juegan un papel importante en sus tradiciones, incluido el Juego de los Diablitos.

  • Sibö es reconocido como el dios creador y guía de los pueblos indígenas.
  • Di Sujcra, el guardián de las aguas. Se cree que vive en el río Térraba y protege su cauce y a las criaturas que habitan en él.
  • Cuasrán, un personaje de tiempos coloniales que eligió no someterse a los españoles. Muchas personas borucas creen que incluso aparece durante el Juego de los Diablitos.

Personajes del Juego de los Diablitos


Diablitos Mayores (Senior Devils)

Estos Diablitos también son conocidos como “Mayores”. Su función principal es velar porque todas y todos respeten las normas y tradiciones que rigen este evento cultural. Supervisan el juego, determinan cuándo inicia cada ronda y cuánto dura en cada casa.

Generalmente hay tres Mayores: el líder principal, el Diablo Mayor y dos asistentes. A diferencia de los otros diablitos, llevan las máscaras al revés y no se cubren el rostro. También son quienes tocan las caracolas, el instrumento tradicional que marca el ritmo del juego.

Según Uriel Rojas, miembro de la comunidad de Curré/Yímba, el puesto de Diablo Mayor es hereditario. Pasa de padre a hijo, pero no de inmediato. Las futuras personas “Mayores” se forman durante años antes de poder asumir el rol. Esto garantiza que la tradición se observe con el tiempo y conocimiento adecuados, tal como se ha hecho por generaciones.

Diablitos Mayores
Diablitos Menores

Diablitos Menores (Minor Devils)

Los Diablitos Menores son quienes realmente se enfrentan al Toro en el Juego de los Diablitos. Visten sacos de gangoche tradicionales y máscaras de madera coloridas; cada máscara representa espíritus, figuras ancestrales o fauna costarricense. A lo largo de los tres días libran batallas simbólicas que representan la resistencia del pueblo boruca frente a los españoles.

Durante mi visita escuché una leyenda interesante en la comunidad. Se dice que uno de los Diablitos Menores no se quita la máscara durante los tres días. Según el relato, no es un participante cualquiera: es Cuasrán, el espíritu de un líder histórico que se negó a someterse a los españoles. Dicen que cada año regresa para ser parte del juego y velar por él, recordándonos la fuerza y resistencia del pueblo boruca.

Matadores (Matadors)

Los Matadores son los Diablitos encargados de derribar al Toro en la batalla final. A diferencia de los demás Diablitos Menores, solo aparecen el último día del Juego de los Diablitos.

Arreadores (Herders)

En cuanto a los Arreadores, no se involucran tanto en la pelea directa con el Toro como los demás Diablitos. Son quienes mantienen al grupo en orden, ayudan a quienes caen y evitan que alguien se pierda durante los largos recorridos por la comunidad. Aunque su función principal es vigilar al grupo, también pueden interactuar con las personas visitantes si la pelea sale del área de juego.

Podés reconocer a los Arreadores por los bastones grandes que cargan, a veces decorados con una jícara (mate) o cintas de colores. Usan las máscaras al revés y normalmente llevan el rostro descubierto.

Arreadores
El Toro y los toreros

El Toro (The Bull)

El Toro simboliza a los invasores, reflejando a los españoles que llegaron durante la conquista. Hoy también representa cualquier amenaza que ponga en riesgo la cultura y el territorio de la comunidad.

Esta figura se arma con una estructura grande envuelta en sacos de gangoche. Al frente se coloca una máscara de toro de madera y atrás una cola para completar el aspecto. Como es pesado, se necesitan alrededor de 15 jóvenes para representarlo a lo largo del evento. Se turnan para cargarlo; a quienes lo llevan se les llama toreros.

Algunos Diablitos Menores nos explicaron que, durante el acto final, los Matadores decapitan al Toro y conservan la máscara para usarla de nuevo en la celebración del año siguiente.

Diablitos Músicos (Musicians)

Las y los Diablitos Músicos suelen ser niños o adolescentes, pero su papel es enorme. Con flautas y tambores llevan el ritmo que guía la danza, las marchas y los combates.

Se les une un músico mayor de la comunidad que toca el acordeón. Algo que nos llamó la atención es que no deja de tocar, sin importar lo largo que sea el evento. ¡A veces hasta tocaba durante el desayuno o el almuerzo!

Sin ellos, el Juego de los Diablitos no se sentiría igual. Su música es la que mantiene todo en movimiento.

Cronología del Juego de los Diablitos

El Juego de los Diablitos se celebra dos veces al año: primero en el Territorio Indígena Boruca, del 31 de diciembre al 2 de enero, y luego en el Territorio Indígena Curré/Yímba, el primer fin de semana de febrero. Es un evento abierto, y tanto locales como personas visitantes —incluyendo extranjeras— son bienvenidas de forma gratuita. La celebración se estructura en tres días y cada etapa está cargada de significado cultural.

La Nacencia (The Birth)

El Juego de los Diablitos inicia poco antes de la medianoche con un momento conocido como La Nacencia. Unas horas antes, los Diablitos Menores suben en silencio una colina cerca del pueblo de Curré/Yímba; se colocan los sacos de gangoche y las máscaras de madera tradicionales y esperan hasta la medianoche.

Alrededor de las 12, la gente local y las personas visitantes comienzan a reunirse al pie de la colina. Los juegos pirotécnicos estallan en el cielo a medianoche y marcan el inicio oficial del evento. Los Diablitos Mayores hacen sonar las caracolas, y las y los músicos les siguen con flautas, tambores y acordeón. El resto de Diablitos Menores baja abrazándose y solomando, que es un grito tradicional boruca.

Primer día de lucha con el Toro

El primer día de la lucha inicia temprano. A las 6:00 a. m., el sonido de los juegos pirotécnicos anuncia el desayuno en el Rancho de los Diablitos. No mucha gente llega a tiempo —la mayoría sigue recuperándose de la larga noche de La Nacencia, con poco sueño y bastante chicha—; sin embargo, quienes madrugan disfrutan de un tamal de arroz tradicional con café.

A las 8:00 a. m. vuelven a sonar los juegos pirotécnicos, seguidos por el sonido grave de las caracolas sopladas por los Diablitos Mayores. Esto marca el inicio de la primera pelea contra el Toro. Por primera vez en el evento aparece el Toro, que representa a los invasores españoles. La lucha comienza mientras recorren el pueblo, deteniéndose en distintas casas de la ruta. En cada parada, las personas anfitrionas sirven chicha y ofrecen un espacio para que los Diablitos y el Toro se enfrenten.

En cada parada, los Diablitos Menores provocan y se burlan del Toro, saltando a su alrededor. Pero el Toro no se queda atrás: los golpea con fuerza y los hace rodar por el suelo. Se escuchan los chasquidos de las máscaras de balsa al chocar y los golpes de los cuerpos contra la tierra. Las peleas son intensas, pero forman parte del juego y representan la lucha del pueblo boruca contra sus opresores.

Alrededor del mediodía, el juego hace una pausa y todos regresan al Rancho de los Diablitos para almorzar. Se sirve un tazón de sopa de vegetales con arroz y cerdo, dando la energía necesaria para continuar.  Tras la comida, vuelven a sonar los juegos pirotécnicos y las caracolas, llamando de nuevo a la acción. La pelea continúa con otro recorrido por el poblado.

Diablito golpeado por el Toro

Segundo día de lucha con el Toro

El segundo día mantiene una estructura similar al primero, pero con algunas diferencias.

Una de las más notorias está en la vestimenta. En la tarde, algunas y algunos Diablitos empiezan a decorar sus sacos de gangoche con hojas de banano, hasta casi hacer desaparecer el saco.

Mientras tanto, los Diablitos Mayores, las y los músicos y algunas personas arreadores cambian sus sacos por tejidos coloridos que, según cuentan, elaboran las mujeres indígenas de la comunidad.

Las máscaras también se vuelven más complejas, con más colores y decoraciones, haciéndolas más llamativas.

Este día aparece un personaje nuevo: el perro de caza. Este Diablito lleva una máscara de perro y a veces actúa como tal. Su función es apoyar al resto de Diablitos a rastrear y cazar al Toro.

Al igual que el primer día, hay dos recorridos por el pueblo, uno en la mañana y otro en la tarde. Sin embargo, las rutas cambian, por lo que cada jornada se siente diferente. Ese día se hace una parada más cerca del río Grande de Térraba, lo cual demuestra la relación estrecha del pueblo boruca con su territorio.

Pelea cerca del río Grande de Térraba

Tercer día de la lucha con el Toro

El tercer y último día del Juego de los Diablitos es el más concurrido. Llegan personas de la comunidad, de poblados cercanos y del Valle Central para ver las peleas finales. También hay algunas visitantes extranjeras interesadas en la tradición. Por la cantidad de gente se colocan cintas para delimitar el área de juego y evitar que el público la invada —aunque el juego muchas veces se extiende más allá de esos límites.

Para entonces, incluso quienes no habían participado antes se suman al juego, por lo que la cantidad de Diablitos es mucho mayor. Sus máscaras son aún más coloridas que los dos días anteriores: las personas participantes agregan detalles para destacar entre la multitud.

El día inicia como los anteriores, con un recorrido matutino por el pueblo. Pero la tarde es diferente. Tras un recorrido más corto, ocurren varios momentos clave que anuncian el inicio de la última batalla del Juego de los Diablitos.

La Tumbazón y la huida del Toro

Al inicio, el juego continúa como de costumbre. Los Diablitos provocan al Toro, mientras el Toro embiste con fuerza. Para este punto, los golpes son más fuertes y a veces salen del área de juego, obligando a la multitud a hacerse a un lado para no quedar atrapada en la acción.

De pronto suenan las caracolas de los Diablitos Mayores, señalando un cambio en el juego. El Toro ataca y derriba Diablitos, pero esta vez no se levantan. Es el inicio de la Tumbazón.

Uno a uno, los Diablitos caen y permanecen en el suelo. Incluso las y los músicos, muchos de ellos niños.

Finalmente, el Toro derriba al Diablo Mayor, el último en caer. El Toro huye para esconderse en el monte.

La Tumbazón
El Toro escapando

Persecución y captura del Toro

Unos minutos después de que el Toro huye, los Diablitos comienzan a levantarse. Escuchamos dos explicaciones para este momento. Algunas personas dicen que los Diablitos nunca estuvieron realmente muertos, solo heridos o acostados. Otras creen que es el espíritu de Cuasrán —que se dice aparece durante el Juego de los Diablitos— quien los revive.

Sea cual sea la historia, en cuanto el Diablo Mayor sopla la caracola, todos los Diablitos saltan de pie. Sin dudarlo, empiezan a buscar al Toro, corriendo por las calles del pueblo. Cuando por fin lo encuentran, el Toro está cubierto de hojas y ramas, como tratando de mimetizarse. Pero no hay escape: le lanzan sogas, lo capturan y lo arrastran hasta la plaza, cerca del rancho de los Diablitos, donde tendrá lugar el acto final del juego: la quema del Toro.

Captura del Toro

Muerte del Toro y victoria de los Diablitos

En la plaza ya hay gente llegando para ver la quema del Toro. Se siente en el ambiente la energía de la batalla final.

Primero, algunos Diablitos entran con el Toro atado con sogas, mientras otros preparan la hoguera.

El Toro es arrastrado cerca del fuego y, cuando está lo suficientemente próximo, lo empujan dentro. Luego lo sacan y lo pasean encendido alrededor de la plaza para finalmente volver a lanzarlo a la hoguera y terminar con él.

Cuando el Toro queda consumido, los Diablitos se colocan en el centro de la plaza. Gritan, bailan y celebran su victoria. La multitud aplaude y así concluye, un año más, el Juego de los Diablitos.

Quema del Toro

Gastronomía y bebidas tradicionales

Una visita al Juego de los Diablitos no está completa sin probar la comida y las bebidas tradicionales que son parte esencial de la celebración.

Chicha en jícara tradicional
Balde de chicha en una casa local durante el juego

La chicha

Esta bebida ancestral suele prepararse con maíz fermentado y caña de azúcar; sin embargo, en Curré/Yímba también se usa pejibaye o banano. Cada familia tiene su forma de preparar la mezcla, por lo que el sabor de la chicha varía de un lote a otro: algunas quedan más dulces y otras con un toque más fermentado.

La chicha está en todas partes durante el Juego de los Diablitos. Siempre hay una olla en el rancho de los Diablitos y, en las casas donde el grupo llega a jugar, las personas dueñas ofrecen chicha a Diablitos y visitantes.

La chicha no es solo una bebida; es parte fundamental del juego. Las y los Diablitos toman chicha para seguir, animarse y poder jugar por horas y días mientras se enfrentan al Toro.

Gallo pinto y tamal de arroz
Sopa de vegetales con arroz y cerdo

Gastronomía

Junto con la emoción del juego y el choque con el Toro, hay un aspecto que suele pasar desapercibido: la comida diaria en el rancho de los Diablitos.

Desde temprano, un grupo de mujeres encabezadas por doña Emilce pasa los tres días cocinando desayunos y almuerzos. El menú es el mismo durante los tres días, pero la carga de trabajo es enorme. No solo cocinan para los Diablitos, sino también para quienes llegan a vivir la tradición.

El desayuno suele ser un tamal de arroz o gallo pinto, que se sirve con chicharrón y café negro. Para el almuerzo, preparan una sopa de vegetales con arroz y cerdo. Todo se cocina a leña, lo que realza el sabor.

Sin embargo, esta comida no es solo para quitar el hambre; tiene una función clara: dar energía a los Diablitos para que sigan peleando contra el Toro el tiempo que haga falta.

Por tradición, las y los Diablitos comen primero, y el resto de personas son bienvenidas a compartir la comida sin costo. Esta invitación abierta refleja el espíritu de comunidad y hospitalidad que define al Juego de los Diablitos. Cada plato es una muestra de dedicación para mantener los valores centrales de la celebración: resistencia, unión y tradición.

Doña Emilce (
a la derecha) y otras mujeres preparando la sopa

Cómo llegar a Curré/Yímba

En carro

La comunidad de Curré/Yímba está a unas cinco horas de San José. Hay dos rutas principales para llegar en carro: la Ruta 34 (Costanera Sur) y la Ruta 2 (Interamericana).

La Ruta 2 atraviesa zonas montañosas, por lo que no se recomienda viajar de noche por la posible neblina. La Ruta 34 va cerca de la costa y es popular entre quienes se dirigen a lugares como Jacó, Uvita o Corcovado.

Si venís desde Guanacaste, la distancia ronda los 390 kilómetros, y toma poco más de seis horas por la Ruta 1 (Interamericana) antes de empalmar con la Costanera Sur. Tanto si venís de Guanacaste como de San José, las carreteras están en buen estado, así que no se requiere 4×4. Eso sí, a veces hay tráfico pesado, lo que puede alargar el viaje.

Al llegar a Rey Curré, normalmente vas a encontrar parqueo cerca del Rancho Comunal, donde muchas personas dejan el carro. También hay espacios frente al Rancho Comunal, al otro lado de la carretera. El tercer día del festival de los Diablitos llegan más vehículos cerca del mediodía; lo ideal es llegar antes de las 12 para asegurar campo. Algunas personas vecinas también alquilan espacios en sus propiedades, otra opción si los parqueos principales están llenos.

En transporte público

Si viajás en bus, la empresa Tracopa opera rutas que paran en Rey Curré.

Los buses salen desde San José y normalmente toman la Ruta 2 (Interamericana Sur). Solo hay un horario que sigue la Ruta 34 (Costanera Sur). Podés revisar horarios, rutas y tarifas en el sitio web de Tracopa.

Si bien no se pueden comprar tiquetes directamente en su sitio, Tracopa tiene alianza con la app Passer, donde podés adquirirlos en línea.

Revisá el Mapa turístico para ver las paradas de bus.

Río Grande de Térraba junto a la Ruta 2 (Interamericana)

Consejos para visitar Curré/Yímba

  • Llevá efectivo: No hay cajeros en la comunidad y la mayoría de pagos se hacen en efectivo. Tener efectivo a mano facilita comprar comida, bebidas o artesanías.
  • Vestite cómodo(a): Usá ropa liviana y zapatos cerrados. El terreno es irregular y las actividades duran varias horas.
  • Respetá la cultura: Se permiten fotografías, pero evitá interrumpir el juego.
  • Comprá artesanías directamente a artistas locales: Obtendrás mejor precio que en tiendas de souvenirs y tu compra apoya a la comunidad. Con suerte, hasta podrías encontrar máscaras usadas en el Juego de los Diablitos. 
  • Llevá repelente e hidratación/ bloqueador: Vas a estar al aire libre por periodos largos y el sol y los mosquitos pueden ser intensos.
Tres generaciones de una familia boruca — dueños de la tienda de artesanías

Mapa turístico de Curré/Yímba

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